¿Desconexión imposible?

Friday, August 19, 2005

Largo y fructífero es el silencio...

Queridos amigos, después de comprobar que la desconexión ha sido posible, también he podido verificar que la lectura, la reflexión y el silencio son potentes motores personales. No he dejado de leer la mayoría de los blogs que visito habitualmente (os felicito, muy especialmente a Portarosa), pero me he resistido a escribir por varios motivos:

1. Ya estoy trabajando pero además tengo visitas en casa. Amigos y familia. Me encanta ser anfitrión, aunque puede ser muy, muy cansado.
2. Estoy escribiendo lo que pretende ser el conato de una novela. No se trata de un proyecto ambicioso, es más un ejercicio de voluntad, de probar mi capacidad creativa y poder de concentración. Si tengo éxito, quizás emprenda algo más serio.
3. Me hallo en un necesario período contemplativo y de introspección. Absorbiendo, escuchando... viviendo.

Mis días, desgraciadamente, tienen 24 horas y no dan para más.

Sin embargo, ya estoy recuperando el "gusanillo" de la bitácora, así que volveréis a poder leerme, aunque no con la casi demencial frecuencia anterior. Por lo tanto, doy por cerrada esta larga desconexión y regreso a mi página habitual.

Un fuerte abrazo a todos.

Tuesday, July 26, 2005

Desconexión POSIBLE.

Sí amigos, he vuelto.

Aunque no soy exactamente yo: mi propia mismidad tiene ahora otra textura y otra cadencia, mi capacidad crítica se ha quedado esponjosa, hecha unos zorros, y tengo todas las esperanzas frescas, como recién estrenadas. Dos semanas de mar, montaña, ejercicio, naturaleza y amigos obran milagros. No pude resistir la tentación de llevarme el portátil en el maletero, pero ¡oh milagro! apenas lo encendí. Sólo lo justo: transacciones bancarias, correo electrónico familiar y reservas electrónicas. Nada más: ni navegación en Internet (lo hice por el Mediterráneo, no hay comparación posible), ni prensa digital, ni blogs. Aparte del aspecto puramente lúdico, me dediqué a diversas tareas que contribuyeron a mejorar mi agotada creatividad: leer (mucho), observar, escuchar y fantasear sobre cualquier cosa. También me dediqué a perder el tiempo de la manera más estrepitosa, con nocturnidad y alevosía. El resultado de todo ello lo estoy viendo en el espejo al levantarme por las mañanas (tarde, pero no mucho): un tipo bastante agradable, razonablemente satisfecho, relajado, con un bronceado envidiable y una sonrisa nada estúpida pegada a la cara. Miro el mapa de isobaras vitales y la predicción augura tormenta laboral en un plazo demasiado corto, pero estoy dispuesto a capearla sólo cuando aparezca, ni un segundo antes. Faltaría más: al enemigo, ni agua.

P.D.: sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Muchas muertes, miserias y desgracias han ido sucediéndose durante este mes de julio, demasiadas para permitirme ser demasiado feliz. También el recuerdo de los seres queridos con los que hace muy poco tiempo compartíamos veranito pesa lo suyo. Mercedes amaba el sol y la playa. Fina, el tener familia en casa. ¿Estarán juntas de cháchara en el cielo?




DOS ESTAMPAS VERANIEGAS:

La familia que rema unida permanece unida... (Practicando en el canal de aguas tranquilas del Parc Olímpic del Segre)



Los "motores" de la familia con el fuelle agotado. El "motorcito" auxiliar había desembarcado unos minutos antes. Mucha tela para nuestro cuerpecillo.

Thursday, July 07, 2005

Reniego.

En memoria de tantas y tantas víctimas inocentes.

Reniego de esta muerte sin sentido,
del sordo cataclismo de odio negro,
de tanto cuerpo roto y sueño yerto,
de pánicos, sirenas y ruido.

Reniego del terror encallecido
de la sangre que tiñe suelo y cielo,
del atroz fanatismo sin remedio
que engendra al ignorante y asesino.

Un clamor de existencias amputadas
reclama la justicia del infierno
a todos los que ayer sobrevivimos.

Una sopa de rabia envenenada
que busca la venganza sin consuelo:
es la trampa mortal del enemigo.

Wednesday, July 06, 2005

La victoria del corredor de fondo.

Me permitiréis que utilice una expresión que se ha generalizado en estos últimos tiempos: pues va a ser que no. No vamos a celebrar, de momento, nuestros segundos Juegos Olímpicos en España. Nuestra candidatura optimista, ambiciosa, bien preparada, mejor presentada y en verdadero proceso de ejecución no ha superado la criba definitiva. Ganaron los ingleses, que a priori no eran favoritos. Mi opinión es que, al final, las consideraciones políticas han tenido más peso que las valoraciones puramente objetivas. Madrid figuraba en cabeza en la votación que descartó a Nueva York. Y ahí, irremisiblemente, perdimos. Los votos de la candidatura americana fueron a parar mayoritariamente a Londres, por diversos y obvios motivos: su conexión anglosajona, su carácter de fieles aliados en política internacional, su aprensión rayana en desprecio por los franceses y la consideración menor que se tiene hacia España. No faltará (tiempo al tiempo) quien acabe echándole la culpa a Zapatero de la derrota, puesto que "no es el amigo Ánsar", ni tampoco quien se alegre por el tremendo varapalo que ha supuesto la eliminación para Gallardón (demasiado izquierdoso y respondón, por hacer un ripio). También habrá algún periférico de notable estrechez mental que festeje la no elección de Madrid, representante del centralismo español. Se escribirán crónicas, construirán tertulias y elevarán proclamas sobre el tema, abundando en un modo de ser muy ibérico que nos hace pasar de la euforia desmedida al derrotismo absoluto sin solución de continuidad. Sin embargo, sólo es una derrota.

Y como decía Simón Bolívar (uno que nos arreó a base de bien): "El arte de vencer se aprende en las derrotas."

Si Madrid quiere celebrar sus Juegos, debe insistir desde este preciso instante. Seguir con el ambicioso plan de infraestructuras planteado, mantener vivo el espíritu del voluntariado, seguir persiguiendo la cohesión de las instituciones, sin perder nunca de vista el objetivo final. Se trata de la victoria del corredor de fondo, aquél que en un momento de la maratón sufre lo indecible para mantener su ritmo y respiración, pero que aprieta los dientes y persevera en el esfuerzo. Hoy he visto la presentación y, emocionado, he contemplado el futuro. Y en ese futuro una llama resplandeciente iluminaba el corazón de mis generosos, inquietos, abiertos, sufridísimos, orgullosos y trabajadores convecinos madrileños.

Sí, en cierto modo, ya hemos empezado a ganar.

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P.D.: al día siguiente de escribir este post, Londres ha sufrido un terrible atentado terrorista, que nos recuerda mucho a la masacre de Madrid. Ayer concluí mi artículo con una alusión a los ingleses que he decidido retirar por respeto. Otra de las puñeteras coincidencias entre lenguaje y vida. Un saludo a todos.


Monday, July 04, 2005

Bajar las revoluciones.

No sé qué os pasará a vosotros, pero mis vacaciones siempre han necesitado de un breve período de adaptación que me permita acompasar el nuevo ritmo cotidiano. Es como cuando se circula con el coche durante muchos kilómetros a velocidades altas: al detenerse, es muy recomendable mantener unos minutos el motor al ralentí, pues pararlo sin más puede resultar perjudicial para la mecánica. Del mismo modo, el cuerpo mantiene las inercias de la rutina diaria, inercias que son más acusadas cuanto más ajetreado sea nuestro ritmo de vida. Como el mío es un caldo de continua actividad, debo atenuarla paulatinamente, de lo contrario llega el gran batacazo en forma de bajón físico, psíquico y anímico. Yo lo he bautizado como cero absoluto, y en mis años de juventud significaba la reclusión total en mi casa en plan niño burbuja: dosis masivas de sueño, lectura, sofá, autismo voluntario y horarios anárquicos. Mis amigos lo sabían y me dejaban unos días tranquilo, porque al final resurgía cual Ave Fénix, con plena disposición para el ocio y la diversión. Ahora que soy padre de familia, no hay cero absoluto que valga: siempre existen obligaciones que atender, y éstas son precisamente las que me ayudan a adaptarme al compás vacacional. Me refiero a compartir al cien por cien las tareas de la casa, a jugar y hacer los deberes con mi hija, a clasificar los papeles y escritos, a ordenar el despacho y poner a punto la casa, etc. Tareas que realizo, por otra parte, de forma pausada, sin urgencias, y que a su vez me permiten pensar en las musarañas, fantasear con nuevos relatos o, simplemente, no pensar. De esta forma voy relajándome y adquiriendo el espíritu necesario para disfrutar del tiempo libre en toda su dimensión.

En un anaquel de mi librería, aguardando el momento oportuno, descansan unos cuantos libros: uno en inglés, policíaco (un género que me apasiona), "The Various Haunts of Men", de Susan Hill; otro en catalán, "Pel car de fora, Catalunya des del mar", de Carlos Barral (un regalo), donde el autor ofrece un recorrido por el litoral que tanto amaba (y que yo disfruté en mi adolescencia), desde Calafell hasta Colliure; y un best seller que me han recomendado, "La Hermandad de la Sábana Santa". Para momentos puntuales (los leo a oleadas), Rilke, Cela ("La Colmena") y Cervantes ("El Quijote"). Me gusta alternar lecturas de diversa naturaleza y enjundia. Textos difíciles con aventuras, poesía con ensayo, humor con novela negra.

También esperan, esta vez en mi mente, la terminación de un relato para el que no acabo de encontrar la forma definitiva; y la concepción de un proyecto de más envergadura que nunca llega: la novela que siempre he querido escribir, sólo por el hecho de comprobar que soy capaz de hacerlo, independientemente del resultado.

Finalmente, estos posts ocasionales, pensados y escritos a fuego lento en la tranquilidad del hogar, contribuyen sin duda a que su autor vaya adquiriendo la consistencia de un ser humano mucho más reconocible en el espejo.

P.D.: mis pasiones cinéfilas han empezado con buen pie. Anoche vimos una obra maestra: "Entre copas". Ya os comentaré. Mmmm... A vuestra salud.

Saturday, July 02, 2005

¿Desconexión imposible?

Queridos amigos, lectores habituales y visitantes ocasionales: ¡estoy de vacaciones!. Algunos me habéis preguntado si seguiré escribiendo en mi blog. La respuesta es: , pero en condiciones completamente diferentes, desde luego. No quiero responsabilizarme de mantener un cierta regularidad en mis posts ni tampoco de la calidad de sus contenidos. Para ello, he elaborado (y espero cumplir)

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL WEBLOG VERANIEGO

1. Amarás el tiempo libre sobre todas las cosas.
2. No postearas en vano.
3. Santificarás la siesta.
4. Honrarás primero a tu familia y amigos.
5. No TRABAJARÁS.
6. No te conectarás a Internet todos los días.
7. Leerás todo el PAPEL que puedas: libros, prensa...
8. Dejarás descansar a tu portátil.
9. Cuidarás tu cuerpo y mente.
10. Por encima de todo, te dedicarás a VIVIR.



Así pues, durante el mes de julio (y también en agosto, ya de vuelta al trabajo) me podréis visitar en este rincón calentito, aunque mi talante veraniego puede que perpetre las más terribles incoherencias o payasadas. Estáis sobre aviso.

Ah... y se me olvidaba:

¡FELIZ VERANO A TODOS Y GRACIAS POR ESTAR AHÍ!